Con la vuelta al cole y el inicio de un nuevo curso, los niños y niñas se exponen a nuevos conocimientos y retos que han de superar y que forman parte de su desarrollo.

Nos encontramos, en muchas ocasiones, que éstos no logran superar las exigencias establecidas del curso. Estas dificultades pueden ser temporales, debido a la diferencia entre el grado de dificultad de los conocimientos y el grado de madurez del niño/a, que suele ir desapareciendo a medida que los mecanismos mentales van desarrollándose.

Por otro lado, cuando estas dificultades persisten y se extienden a más de un área, podemos estar ante un problema de aprendizaje, según el DSM-IV o actualmente denominado trastorno específico del aprendizaje, según el DSM-V; que incluye problemas significativos en el aprendizaje de la lectura, escritura y cálculo. Esto interfiere en el rendimiento académico o las actividades de la vida cotidiana que incluyan estas áreas.

Es muy importante prestar especial atención a la baja autoestima que  estos problemas pueden ocasionar, pudiendo repercutir del mismo modo en sus habilidades sociales.

Cabe destacar, que los trastornos del aprendizaje deben diferenciarse de posibles variaciones normales del rendimiento académico, así como de dificultades escolares debidas a falta de oportunidad, enseñanza deficiente o factores culturales.  Las características más comunes de estos trastornos son:

Algunos de los síntomas más frecuentes son:

 

Sin embargo, las dificultades de aprendizaje están relacionadas con las diferencias individuales para aprender: distintos ritmos de aprendizaje, diferentes estilos cognitivos, diversas motivaciones e intereses, personalidad…De todos es sabido que la pretendida “homogeneidad” es un tópico ya que no existen dos individuos iguales.

Estas diferencias individuales para aprender pueden generar problemas de aprendizaje si no son tenidas en cuenta por el profesorado y no les hace frente adoptando una serie de medidas consistentes en conocer y respetar dichas diferencias.

De esta forman se deduce que hay que prestar atención no sólo a los contenidos, sino al desarrollo de estrategias de pensamiento, afrontamiento del fracaso y, en general, de autorregulación adecuadas. Sin este tipo de intervención, la acumulación de fracasos puede inducir al niño/a no creer en la posibilidad de mejorar y a desarrollar un autoconcepto negativo respecto a su valía y a sus posibilidades de mejorar.

Ante el fracaso de un alumno, es necesario analizar:

– Qué es lo que aprende el alumno: contenidos de aprendizaje de las distintas áreas. En cuáles progresa adecuadamente y en cuáles presenta dificultades.

– Cómo aprende: estrategias que utiliza para asimilar los contenidos, forma de realizar el estudio, actitud ante el trabajo, motivación e interés ante las distintas asignaturas. Grado de funcionalidad de lo que aprende.

– Por qué aprende de esa forma; analizar las circunstancias personales del aprendizaje, localizando si las dificultades pueden deberse a cuestiones cognitivas, afectivas, escolares o sociales.

– Cómo ayudar a aprender mejor: vistas las posibles causas se trata de ver las posibles vías de abordar el problema, bien en solitario o bien probablemente buscando el apoyo de otros profesionales, los padres del alumno.

 

“Si un niño no puede aprender por la manera en que le enseñamos, quizás debamos enseñar de la manera en la que aprende”.  

 

Ignacio Estrada

 

 

Sumario
Problemas de Aprendizaje VS Trastornos del Aprendizaje
Título
Problemas de Aprendizaje VS Trastornos del Aprendizaje
Descripción
Problemas de Aprendizaje VS Trastornos del Aprendizaje
Autor
Unidad de Memoria y Atención